AT&T espera aprovechar los numerosos centros de datos locales que permitirán las características de alta velocidad y baja velocidad de 5G.

Con esto, la compañía anunció esta semana que está explorando un modelo llamado Edge Computing con el fin de equilibrar las necesidades de energía de los dispositivos móviles con los de procesamiento de números de centro de datos.

La americana señala que las futuras aplicaciones como los autos autónomos y la realidad aumentada y la virtual necesitarán cantidades increíbles de computación en tiempo real. Gran parte de esta computación es demasiado para los dispositivos móviles para manejar, y es a menudo cargado a los centros de datos.

El problema según el comunicado, es el tiempo que toma los datos para viajar desde un automóvil o un teléfono al centro de datos (a menudo a cientos de millas de distancia) y viceversa o en palabras sencillas, la maldita latencia.

Con el fin de reducir la latencia y al mismo tiempo impulsar cálculos rápidos, AT&T planea desplegar decenas de miles de oficinas centrales, torres de macro y pequeñas células en todo el país, muchas de las cuales estarán a pocos kilómetros de los clientes.

La distancia más corta entre el carro o el teléfono y el centro de datos significa tiempos de respuesta más rápidos para los datos o menor latencia.

AT&T llama a estas pequeñas instalaciones las instalaciones de Edge Computing. Aunque todavía no se ha confirmado localidades y donde se están haciendo pruebas la empresa afirma que ya está probando el método con algunos de sus clientes empresariales y planea montar el modelo de computación en su red 5G que se espera arranque a más tardar el 2020.