En lo que puede ser un nuevo intento de minimizar la importancia que las empresas tecnológicas tienen la necesidad de encriptar información de usuarios en sus productos, el FBI regresa a la carga en favor de una legislación que pudiera otorgarle más poderes.

Tomando ejemplos como los recientes eventos como la filtración de drogas en NY y la matanza de San Bernardino, el FBI con su director James Comey, testificó en una conferencia del Senado que la agencia ha tenido problemas con casos recientes que pueden tener evidencias escondidas en Smartphones y electrónicos confiscados como evidencia.

De lo que va de año fiscal, el FBI reclama que más del 50% de los equipos que están pendientes a ser sometidos a examinaciones forenses por no tener las herramientas de ir por encima de la seguridad de sus sistemas operativos y se dice que hay más de 3,000 equipos.

Esto parece ya un libreto re-leído de nuevo y se ha visto la necesidad de traer el debate que defina la línea entre cumplimiento de la ley y la privacidad del público.

Comey se expresó en favor de mantener la privacidad de los usuarios, pero es importante que plataformas populares (Android, iOS, etc.) cuenten con acceso para el cumplimiento de la ley o solicitudes legales.

Las tecnológicas como Microsoft, Google y Apple han apelado que estar haciendo accesos o los llamados “backdoors” es de igual manera violentar la privacidad del usuario y que se está confundiendo la línea entre este y que se deje al criminal en la libre.

Todo esto se da mientras un comité del Congreso evalúa un proyecto de ley que revive el tema y que el gobierno federal quiere que las compañías tecnológicas provean accesos cuando se les soliciten y que hoy día no se puede hacer sin una orden judicial así que lo justifique y agencias como el DOJ quieren simplificar estas movidas.